
El 24 de mayo lanzaron una nueva teoría sobre la muerte de Jesús en la cruz, basándose en datos científicos, el medico forense Miguel Lorente asegura que el hijo de dios no murió en la cruz y que nunca resucito.
Lorente estipula que Jesús sufrió una hematidrosis (sudor de sangre) causada por su estado de ansiedad ante lo que le esperaba. Después, le dieron 40 latigazos que le provocaron 120 heridas, si a esto se le añade la corona de espinas y la propia crucifixión, debió causar un cuadro de shock, agravado por la pérdida de sangre, otros fluidos, la posterior deshidratación.
Puesto que llevaba horas inmóvil, no es extraño que el guardia le creyera muerto, así que no le rompió las piernas, como solían hacer con una maza para acelerar el fin. A cambio, le clavó la lanza en el tórax.
Cuando se le descolgó de la cruz, el crucificado recuperó su mecanismo respiratorio, colapsado por la postura, a la vez que se le redistribuía la sangre en el cuerpo. Posteriormente el cuerpo fue lavado y limpiaron sus heridas con ungüentos, como la mirra y aleo.
El efecto de estas sustancias realizaron acciones terapéuticas que lo habría llevado a la recuperación.
Posteriormente se detecto que aun continuaba con vida y fue traslado a otro lugar en donde se le dio mayor atención.
Desafortunadamente jamás se va a descubrir la verdad, el mito para uno y realidad para otros, va a seguir existiendo mientras los hombres caminen por la tierra…y como muchas veces me han dicho…es cuestión de “Fe”.
""bienaventurados los que no vieron y creyeron""J.20.29